7. Un nuevo encuentro (2)

7. Un nuevo encuentro (2)

Durante toda la mañana y parte de la tarde mamá nos pasea por cada una de las tiendas de muebles que hay en la ciudad. Cuando el reloj marca la seis, espero que mamá desista y que volvamos a casa. Solo media hora más tarde papá se queja de un fuerte dolor de cabeza y deciden regresar.
Durante el trayecto de vuelta me señala en las revistas  los muebles que más le han gustado, y se que durante la próxima semana su preocupación será elegir el más adecuado.
Cuando llego a casa apenas tengo tiempo para descansar, pues Edith me llama informándome de que pasará a por mi en una hora.
En estos momentos me alegro de no ser como ella y no necesitar una eternidad para estar lista.
Escojo mi indumentaria rápidamente. Una falda vaquera con una hilera de botones que la divide por la mitad y que llega a unos cuatro dedos por encima de la rodilla. Una blusa blanca vaporosa de manga francesa y unas sencillas sandalias doradas.
Recojo mi pelo en una cola de caballo y aplico un poco de rimmel, colorete y el toque final, un poco de colonia.
Preparo mi pequeño bolso de mano y justo cuando he terminado llaman a la puerta.
La abro y detrás está Edith con un ceñido vestido, que descansa sobre sus tobillos. Y calza unas sandalias con una plataforma plateada.
Me da dos sonoros besos y me apremia para no llegar tarde.

Al llegar al Mooncas Olga y Ada y están allí sentadas. Lucen tan exuberantes como siempre. Las dos con pantalón pitillo que resalta su delgadas y largas piernas. Ada además lleva un top ceñido, de color azul que muestra sus atributos y resalta el azul de sus ojos. Su melena rubia está suelta. Al contrario que yo, Ada se siente satisfecha con su talla de sujetador y no trata de esconderla. Por otro lado Olga se oculta bajo una holgada camisa roja que la tapa. Y su precioso pelo negro está recogido en una trenza. No obstante ambas están preciosas.
-¡Qué guapas chicas!- Digo mientras las saludo con dos besos.
Cuando me acomodo en mi sitio me doy cuenta de la cantidad de gente que hay a nuestro alrededor.
-¿Parece que hoy la gente se ha animado a salir no?- Pregunto.
-Por lo visto todos han decidido salir a celebrar el comienzo del curso- Responde Olga casi elevando la voz dos tonos.
-Eso está bien, más gente y consecuentemente más chicos.- Apostilla Edith con cara de niña mala.
-Tú siempre igual Ed -replico yo.- Voy a tomar algo- digo levantándome y preguntando a Edith si ella desea tomar algo, pues las otras dos ya tienen una copa en su mano.
– Un ron con cola estaría bien- contesta.
Me dirijo hacia la barra, pido una coca-cola para mi y la copa para Edith. El camarero parece más interesado de lo habitual. Me pregunta dónde estudio, la edad y otros datos similares y cuando giro en dirección a la mesa, me topo de frente con una brillante sonrisa blanca. No consigo moverme y ese momento de duda es suficiente para que el chico hable.
-Parece que vamos a encontrarnos en todos sitios -dice con suficiencia.
-Eso parece -contesto más dubitativa de lo que debiera.
El chico mira hacia atrás un instante y vuelve a girar su cara hacia mí y con su habitual sonrisa me dice:
-Creo que tus amigas te están llamando, Indra. -En ese momento bajo la mirada sonrojada y tratando de averiguar como demonios ha sabido mi nombre.
Cuando por fin soy capaz de moverme de mi sitio, salgo andando sin atreverme a mirarlo y creo escuchar mientras me alejo que dice, bonita falda con una risa de fondo.

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