6. Un nuevo encuentro (1)

6. Un nuevo encuentro (1)

-Indra, vamos a cenar, ayuda a tu padre a poner la mesa.- Es lo primero que escucho al cruzar la puerta de mi casa.
Me dirijo al salón saludo a mis padres y me afano en poner la mesa de una forma perfecta, intentando mantener mi mente ocupada.
Por suerte toda la cena transcurre sin demasiadas preguntas. Pues mi madre probablemente esté ocupada pensando en algún problema que haya surgido en su trabajo y mi padre nos informa de que está terriblemente cansado.
Al terminar recojo los platos, vasos y cubiertos y los apilo para que mi madre los meta en el lavavajillas.
Minutos después tras un intento fallido de ver algo en la tele, desisto, me despido y me dirijo a mi habitación.

Me quito las botas y me tiro sobre la cama. Es entonces cuando caigo en la cuenta de que no he mirado el móvil desde que llegue a casa. Tengo diez de WhatsApp del grupo que comparto con mis tres amigas.
– ¿ Indra, estás por ahí?- pregunta Ada
-¿ Indraaa que es lo que ha pasado en el centro comercial?- Escribe Olga.
-¡Indra cuentaaaa!- dice Edith.
Y otros cuantos mensajes en tono inquisitorio.
Les escribo rápidamente un mensaje que dices: Chicas estoy muy cansada, hablamos mañana.
Inmediatamente me quedo dormida.
Me despierto con los primeros rayos de sol, pues había olvidado bajar la persiana antes de ir a dormir. Durante dos horas doy vueltas sobre el colchón tratando de volver a dormir pero el episodio del día anterior me atormenta. No obstante me tranquilizo al recordar que es sábado y que todavía quedan dos largos días hasta que tenga que regresar al colegio. Lo que probablemente significaría volver a ver a aquél estúpido.
Antes de levantarme reviso mi WhatsApp. Tengo unos cien mensajes en el grupo, pero por lo que puedo leer por encima toda la conversación gira entorno al nuevo novio de Ada.
Entonces despliego el teclado y escribo: Chicas, todo bien, lo de ayer fue simplemente una tontería, lo siento mucho. Para compensároslo podríamos ir a tomar algo al Mooncas. ¿Qué os parece?

Cuando lo he enviado me levanto rápidamente de la cama y bajo a la cocina. Mis padres están entorno a la mesa bebiendo un café y desayunando unas tostadas. El delicioso olor me abre nuevamente el apetito y me preparo dos tostadas enormes y las devoro mientras hablo con ellos.

-Indra, ¿Qué te parece si nos acompañas a ver los muebles nuevos que queremos poner en el salón?.- Me pregunta mi madre con ojitos de cordero degollado.
-Mmm, está bien, pero a las ocho he quedado con las chicas.- Contesto sabiendo que el día de hoy será un suplicio, pero reconfortada sabiendo que mi madre es un poquito más feliz.
Mis padres saben que detesto las compras. Mas bien dicho las compras que duran horas y horas, es decir la compras con mamá. Papá las soporta, pero creo que porque hacen muy feliz a mamá y eso lo hace feliz a él.
Una vez he terminado el desayuno corro escaleras arriba.
Cojo mis vaqueros oscuros, una camiseta blanca básica, mis zapatillas azules y un cazadora por si refresca.
A las doce estamos saliendo por la puerta.

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