8.Un nuevo encuentro (3)

8.Un nuevo encuentro (3)

Al llegar a la mesa, escucho como todas hablan animadas sobre lo que nos espera el lunes en clase, lo increíble que será aprender a volar y las ganas que tienen de coger por primera vez un caza. Yo simulo que escucho la conversación y en tres tragos largos termino con mi bebida.

Olga me pregunta algo, pero no recuerdo el que, así que sonrio y asiento.

-In, ¿Qué te pasa?- Me recrimina, con cara de incredulidad.

-Estoy muy cansada, mi madre nos ha arrastrado a mi padre y a mí por todas las tiendas de muebles de la ciudad. Es impresionante lo que ha dado de sí el tiempo. Al menos hemos entrado en unas veinte tiendas. Lo siento- murumuró sintiendome culpable. Últimamente no disfruto como debería con ellas. Cómo si mi cuerpo estuviera pero no mi mente. – ¿Qué me habías preguntado?

-Qué si querías algo de beber, voy a la barra a por otra bebida.

– Pues una Cola… Mmm… Bueno mejor una copa como la de Ed. Total es el último fin de semana de verano.

-¡Así se habla!- Grita Edith.

-Si señor, a soltarnos la melena- Apostilla Ada.

Al cabo de cinco minutos observarmos como Olga se acerca con las bebidas, luchando con todo el que se interpone en su camino e intentando no derramar nada. Desde luego esta noche, el Mooncas está que no cabe un alfiler, y el ruido empieza a resultarme insoportanle. Pero cuando ha pasado un rato lejos de incomodarme, el bullicio, me hace estar muy cómoda. Quizás contribuya el hecho de que casi haya acabado con mi copa, pero no me importa. Esta noche voy a disfrutar. Así que me levanto y las miro a todas:

-Vamos a bailar- digo mientrás empiezo a contonearme.

– ¿Quién eres tú y que has hecho con mi amiga? Pregunta de forma sorprendida Ada.

Se levantan todas y con nuestras copas en las manos nos dirigimos a la pista de baile.

Por un instante pienso en que el muchacho insoportable con el que he coincidido puede estar cerca, pero me da igual. Todo me da igual. Me muevo como puedo al compás de la música. Veo como todas las demás disfrutan y se mueven de forma experta. Y pienso que debería bailar mas a menudo.

Me retiro durante unos instantes y pido otra bebida igual a la anterior. Cuando vuelvo a la pista está Edith en el centro y las otras dos bailando alrededor suya, me hago hueco y bailo con ellas.

Cuando ha pasado un rato Olga mira la hora y decidimos que es hora de irse. Desfilamos todas hacia la puerta.

Al salir el viento me da en la cara y me doy cuenta de que quizás he bebido un poco más de la cuenta. Edith hace mucho que se bebió su copa y no tiene problemas al conducir, al igual que Olga esta muy sobria, sin embargo Ada y yo no podemos parar de reir.

Generalmente son Edith y Ada quienes se encuentran en esta situación y Olga y yo nos responsabilizamos de la situación. Y aunque la idea de que quizás no debería haber bebido, surge en mi cabeza durante dos segundos, pero en ese instante Ada dice algo que mucha gracia, y esa idea abandona mi cabez tan rápido como ha llegado.

Finalmente llego a casa sobre las nueve de la noche, y alego que no tengo mucho apetito y que estoy muy cansada después del dia de compras.

Subo a mi habitación, me pongo el pijama y antes si quiera de pensar en el día de mañana, caigo en un profundo sueño.

 

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